
“¡Hay algunos que no pueden vivir si mí!”, sentenció muy ufano José María Aznar refiriéndose a los que le abuchearon en la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo, mientras acompañaba sus palabras de una sonrisa cargada de desprecio y mostraba a sus detractores, la fortaleza de su dedo corazón.
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